Hola a todos y todas, esta es la tercera entrada de este intento de blog.
Vamos a tratar tres aspectos (¿solo tres?) de mi trabajo diario que me gustaría mejorar, y dos obstáculos que, en mi opinión, impiden realizar mi trabajo en la dimensión que me gustaría.
Para ofrecer una visión algo más positiva, destacaré algún aspecto de mi trabajo que me gusta especialmente.
1.- Aspectos a mejorar:
1.- la comunicación con mis alumnos
2.- la comunicación con los padres y madres de mis alumnos
3.- la coordinación con mis compañeros y compañeras de trabajo.
2.- Obstáculos en la realización de mi trabajo:
1.- la distancia entre la realidad habitual de nuestros alumnos y alumnas y los temas que tratamos en el día a día dentro del aula.
2.- la valoración de nuestro trabajo por parte de la sociedad (nuestros alumnos, nuestros padres, nuestros vecinos)
3.- Parte positiva de mi trabajo:
La satisfacción de ver desarrollarse, implicarse y triunfar en la vida de nuestros chicos y chicas.
1.1.- A veces tenemos la impresión -real o falsa- de que nuestros alumnos y alumnas no nos escuchan, nuestro mensaje no llega, nos pasamos el año repitiendo algo fundamental ante un grupo relativamente reducido, y al final del curso una parte importante de este grupo no ha llegado a asimilar, ni siquiera a comprender, nuestro mensaje. Es irritante, nos preguntamos dónde han estado todo este tiempo, nos preguntamos si la profundidad de nuestro mensaje es excesiva para su capacidad de asimilación, nos preguntamos si realmente nuestro mensaje es comprensible, adecuado a su nivel, o aceptable para ellos.
1.2.- Muy a menudo encontramos padres y madres preocupados por la instrucción de sus hijos, pero también muy a menudo nos topamos con otros que simplemente "aparcan" a sus vástagos hasta la noche, cuando llegan a casa cansados de su trabajo y agobiados por sus superiores, demasiado hastiados para preocuparse de la labor que han hecho - o no - sus hijos e hijas durante el día. Una gran parte de nuestros padres y madres valoran nuestro trabajo en su justa medida, otra parte, a veces no minoritaria, no lo valora en absoluto, y nos cuesta horrores hacerles llegar la idea, básica por otra parte, de que nosotros nos ocupamos de la instrucción, pero ellos son los responsables de la educación.
1.3.- Muy a menudo hacemos reuniones de nivel, de departamento, claustros... que tratan temas realmente necesitados de nuestra atención, pero que se escapan al día a día de nuestra labor. Ejemplos hay muchos, todos conocemos unos cuantos. La labor de coordinación es fundamental, pero no siempre es inmediata (¡necesito resolver este problema ahora! la siguiente reunión será el mes que viene, el problema ya no existirá, o no existiré yo como profesional :)
2.1.- Es algo habitual y tristemente conocido por todos nosotros, que el interés que suscita el temario y el interés inmediato de nuestros oyentes difiere en su totalidad. ¿Cómo podemos hacer el temario algo cercano e interesante para nuestros alumnos y alumnas? ¿Cómo podemos conseguir que se interesen y profundicen en las propuestas educativas que les ofrecemos?
2.2.- Cuando surgió la escuela como institución, allá por el XVII, el maestro era una persona culta que sabía leer y escribir, mientras que la mayoría de padres y madres eran analfabeta. Es decir, el maestro estaba en un pedestal. Hoy en día cualquier padre o madre tiene los mismos o mayores conocimientos que el maestro que educa a sus niños, lo que no tienen es tiempo para educarlos ellos mismos. Esa falta de tiempo es, precisamente, su mayor problema. De este modo, la principal queja de nuestros padres y madres son "las vacaciones", el qué hacer con sus niños cuando la escuela cierra. Es decir, de nuestra labor el aspecto más valorado es el "servicio de aparcamiento". Mi niño está en un lugar cuidado, limpio, seguro, hace amigos y además de todo eso es posible que le enseñen algo. ¿Cómo podemos hacer para que nuestros padres valoren nuestro trabajo además del servicio de parking?
3.- La parte más agradable de mi trabajo es cuando a final de curso observo la evolución positiva de nuestros muchachos y muchachas, cómo han cambiado a lo largo del año, su visión más madura de la sociedad que les acoge. Y, por supuesto, en el caso de aquellos alumnos que "triunfan" en la vida y salen en los medios de comunicación, siempre resulta agradable tener noticias de ellos y pensar (desear) que parte de ese éxito se debe a nuestra labor docente.
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